Sae-Kafre/Fábrica Suicidio

Sae-Kafre/Fábrica Suicidio
Sant Adrià

La reconstrucción de una identidad a través de...

Leon Ka
2009

Es cierto que para satisfacer ciertos fines nada hay como arrancar desde las historias que nos acontecen, ellas permiten entender buena parte de porqué uno se enrola en la empresa del graffiti. En mi caso, como en el de casi todos, alguna de esas historias podría versar sobre persecuciones y huidas. Sobre noches tan cerradas que el que te persigue no puede verte pero sí escucharte y no das ningún paso para no dar indicio del lugar donde te encuentras pero estás terriblemente cerca de él, si das un paso él se aproxima al sitio en que te hallas, pero si te quedas quieto puede de pronto echar a correr hacia alguna dirección y que coincida con ser aquella en la que estás. El eje identificativo de muchas de esas historias. reside en tener que tomar decisiones donde las alternativas no dejan lugar a ellas, donde por decir así, estás en un callejón sin salida y has de encontrar la salida por fuerza. Tal vez, y en lugar de relatar historias, para satisfacer aquellos fines, nada más favorable que focalizar el relato sobre la presentación idealizada que otros hacen sobre tí, la incredulidad de "cómo pudo hacer eso" junto con las propias ambiciones "yo quiero hacer eso o aquello otro" conforman una mitología que quién más y quién menos ha tenido sobre el mundo del graffiti y especialmente sobre alguno de sus integrantes. Seguramente si diese campo libre o razones para sostener tal posibilidad, muchos de los que permanecen timoratos comenzarían ipso facto a escribir su nombre. Pero en tal caso la satisfacción de los propósitos se llevarían a cabo por la vía fácil. La promesa de que por el hecho de escribir tu nombre va hablarse de tí, o más aún crear un relato alternativo al que hay, no es una idea del todo factible para cualesquiera individuos, ni tan siquiera es algo deseable en todos los casos. Los hay que han elegido ser recordados por sus hazañas, mientras que los hay que han decidido serlo por sus obras, o por ambas a la vez o reduciendo la segunda a la primera. Yo me reservo una capitulación distinta...

En pocas ocasiones he dado relevancia al origen de cada uno, ello comportaría dar una especie de rango de acuerdo con el origen que se tenga. Pero si alguna propiedad específica agrupa a los que comenzaron antes o aproximadamente en la misma época en que yo empecé , es que su bagaje no está en escuela alguna sino que empieza en y desde la calle. De aquí que se comenzará a depurar el estilo no bajo criterio de ningún especialista sino bajo un criterio propio, muy descualificado, y el de aquellos que están cerca de uno, igualmente incompetente, conjuntamente a una opinión indirecta de todos los usuarios del espacio. Hay algo así como un dictamen universal que recae en todo aquel que escribe graffiti. Esto lleva consigo que haya una responsabilidad estética puesto que lo que se hace es susceptible de un consentimiento o disentimiento por parte de todo aquel que disponga de criterio. Esto y no otra cosa es lo que determina la autosuperación, el ser apto o inepto ante el dictamen universal mencionado. Y determina algo que tiene el graffiti y que no tienen otras artes, es decir, este "dictamen universal" es exclusivo del graffiti, El hecho de que esto sea así se debe a que ese dictamen o juicio ya está involucrado en el "proceso" y se extiende hasta la " consecución". Esto no siempre es así en otras maneras de expresión, ya que ellas son susceptibles de ser evaluadas una vez concluidas como un "todo", pero en raras ocasiones son evaluadas por "partes" y /o antes de salir a la luz, esto es, en su proceso; entiéndase esto correctamente ellas no están expuestas a lo público directamente sino sólo una vez acabadas. Estas otras formas de expresión o artes tienen más proceso y por tanto menos carga exterior, en dicho proceso, su rendimiento es más prolongado y tranquilo, mientras que el escribir graffiti tiene una carga directa e indirecta . También suele caracterizarse esta carga indirecta en términos de actividad ilegal pero lo que no es tan común es caracterizarla tal y como aquí se ha hecho, en términos de proceso y el juicio indirecto que recae sobre la acción de escribir graffiti.
Dudo de que pueda tener algún interés el relato minucioso de mi historia o de alguna otra, soy especialmente reacio a qué determinados actos individuales se conviertan en una generalidad cuasi vacía y la conversa suele ser también cierta el hecho de que diversos actos generales determinen los individuales. Por tanto no encuentro significativo detallar la base en que partí para saber posteriormente hasta donde he llegado. Porqué comencé a utilizar destornilladores, o cuál fue el motivo por el cual comencé a entrar en casas abandonadas o en base a qué circunstancias el aerosol me ha parecido desde siempre un artefacto demasiado impersonal que he reemplazado por otros artefactos igualmente eficientes, no tienen a mi parecer valor alguno.
Mi interés por el graffiti comienza tras varios intentos fallidos de orientación en los espacios -incluso ahora sigo reconociendo en qué lugar me encuentro reconociendo las firmas que se encuentran en él- Las firmas connotaban un rasgo característico al lugar que permitía que se diferenciara de otros. Incluso en el caso de que las firmas fuesen iguales no se seguía de ello perplejidad alguna puesto que éstas no estaban en el mismo lugar (1). La fecha de este "estar entre" lo que acontecía en el graffiti es de aproximadamente 1989. Sin embargo no será hasta 1991 cuando mis propias firmas son las protagonistas de mi orientación. Pero para entonces ya hay otros motivos o influencias que están incluidos en la acción de ser uno coprotagonista de la propia orientación. En concreto cierta película que por aquel entonces se emite. Evento que marca el segundo elemento vinculante.
Y esto sí que tiene un peso especial porque el trabajo que se rumia y el que se lleva a efecto, al tener un bagaje cuyo mayor rasgo es el de tener que generar por uno mismo los estilos y las formas (dado que la información en aquellos tiempos era casi inexistente), no es dependiente, ni está fuertemente influenciado, por lo que acontece en la escena del graffiti o en alguna otra escena. En estos términos he tenido la suerte de ser compañero de aquellos que son pocos dependientes de lo que ocurre en el mundo del arte, es decir, que están más preocupados por inventar y solventar sus propias ideas que tomar prestadas ideas de los demás. Ahora mismo, buena parte de lo que ocurre en la escena no ortodoxa del graffiti está en una tal relación que su realización está determinada por lo que muchos de nosotros fijó como su trabajo más personal. La situación indeseada, que parte como la mayoría de mis compañeros se lamenta, es aquella según la cual nos encontramos , es que esas otras entidades situadas en otras latitudes tienen un reconocimiento indebido. Ya sea por el provincianismo local que sufrimos ya sea porque en ocasiones la innovación se ve como osadía o simple paso de una escena a otra, lo que es indudablemente cierto es que todo ello ha contribuido a que no nos haya favorecido en cuanto a la divagación e importancia que tiene. Dicho de nuevo lo mismo con otras expresiones quizás más coloquiales, conozco artistas y /o escritores de graffiti por toda España que si hubiesen trabajado en otros lugares del globo, ahora mismo su obra no estaría evaluada en los términos en que se aprecia.
Pues bien hasta aquí han aparecido dos elementos vinculantes y un factor determinante: la autosuperación que involucraba el seguir haciendo lo que se hace. Este factor, que en virtud del dictamen universal hacía acto de presencia, contribuyó a que mis etapas fuesen variadas. Nada especialmente relevante se destila hasta 1997-1998. Hasta este momento mi capacidad inventiva se centra en variar letras y estilos de letras. Ya avanzados los años mencionados mi situación laboral y una fuerte presencia policial me fuerzan a repensar ciertas cosas, encerrándome durante un año , que dedico a trabajar y a estudiarn epistemología, moralidad y metafísica. A partir de esto mi experimentación con difusores cuyos contenido va del disolvente hasta la gasolina y utensilios con los cuales agrieto los muros, acogen buena parte de mi modus vivendi y de mis inquietudes inventivas.


(1) Es de notar que muchos de los escritores de graffiti acompañarán en sus firmas el número de calle o el número de su portal. Este hecho apoya la tesis según la cual la autosuperación referente a la propia obra será un factor subsidario. En todo caso será un factor para seguir haciendo lo que se hace pero una circunstancia determinante o causal
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